viernes, 30 de octubre de 2009

Cabeço D'Or

20 - 09 - 2009
Cabecó, Montaña Alicante
Ubicación: Sierra de Alicante
Altitud: 1207 m.
Desnivel: 817 m
Duración: 2 hora ½ subida y 1 hora ½ bajada.
Dificultad: Media - Baja
Fecha: 20-09-2009

Es otra de las grandes montañas de Alicante.
Mimada y querida por los habitantes de la provincia, de su cuerpo brotó agua que sirvió de curación para miles de enfermos de tuberculosis durante muchos años. No en vano, el Balneario de Busot, actualmente en supuesta rehabilitación, se surtía del agua recogida por el acuífero del Cabeçó D´Or.
Es una sierra situada cerca del municipio de Busot.
Su cima se sitúa a 1.207 metros sobre el nivel del mar y a través de la misma transcurre una ruta de senderismo de dificultad media-baja.
Existen varios senderos enlazados en la zona, todos ellos de una dureza media-baja, excepto el que sube hasta la cima de la montaña que tiene una exigencia física algo más elevada.
El Cabeçó es, en realidad, una pequeña sierra... aunque su vista desde la ciudad de Alicante la muestre como una gran montaña.
Tenemos hasta cuatro versiones que tratan de explicar el llamativo nombre de esta montaña. De ellas, se acepta como buena que el término de "Cabezón de Oro" es una transliteración fonética castellana del término en valenciano Cabeçó d'Or. A pesar de lo que literalmente indicaría su nombre, el vocablo Or no hace referencia al mineral del oro, sino al agua.
Nos dirigimos hacía Muchamiel y continuamos dirección a Busot donde poco antes de llegar al casco urbano nos desviamos por una rotonda hacía Las Cuevas de Canalobre.
Comenzaremos la ruta que sube por el Racó de Seva, un sendero que poco a poco se complica, el camino que escogimos se nos hace un poco difícil, son piedras sueltas que no nos dejan avanzar muy rápido.
Tras superar este punto tomamos la senda que sale a la derecha en la que la pendiente y el esfuerzo se multiplica. Atravesamos un pinar, pequeñas pedreras y continua después pegado a las paredes verticales de las formaciones rocosas que rodean la cumbre.
Así llegamos a la primera dificultad importante, el llamado escalón Hilary, en recuerdo del que se encuentra en la cima del Everest, que consiste en una pequeña trepada que nos acercará al collado desde el que atacaremos la cumbre.
La subida al pico del Cabeçó d'Or es una de las más bonitas ascensiones que podemos realizar en la provincia de Alicante. El pico tiene una altitud de 1.207 m y la ruta discurre por la cara oeste, donde se puede contemplar las increíbles paredes de escalada y disfrutar de una vegetación más fondosa que la de la cara sur.
Una vez en la cima del Cabezón de Oro, la vista es impresionante...
Ya os lo podéis imaginar: Alicante, Benidorm, Aitana...
Junto al vértice geodésico tenemos un libro de visitas que podemos firmar.
Prueba superada ¡bien! otro"triunfo". Y si se puede compartir con los amigos es lo más maravilloso del mundo.
La bajada es más espectacular, es descender en un continuo zig-zag bastante pronunciado que se sigue sin dificultad gracias a lo cuidado que se encuentra el camino. El descenso debe hacerse con precaución, ya que el firme es de piedras que patinan.
Empieza a llegar la nube, y nos sorprendió una tormenta eléctrica de lleno, así que se empieza a poner un poco oscuro el día, hasta que las primeras gotas ya resbalan por nuestros cuerpos, así que empezamos a correr sendero abajo, hasta salir del bosque, ya las gotas han llegado a ser un chaparrón de aúpa que nos tiene calado hasta lo más hondo.

jueves, 29 de octubre de 2009

Manual para subir Montañas.

MANUAL PARA SUBIR MONTAÑAS.
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1. Escoge la montaña que deseas subir: no te dejes llevar por los comentarios de los demás, que dicen “ésa es más bonita” o “aquélla es más fácil”. Vas a gastar mucha energía y entusiasmo en alcanzar tu objetivo y, por lo tanto, eres tú el único responsable y debes estar seguro de lo que estás haciendo.
2. Saber cómo llegar frente a ella: muchas veces, vemos la montaña de lejos, hermosa, interesante, llena de desafíos. Pero cuando intentamos acercarnos ¿qué ocurre? Que está rodeada de carreteras, que entre tú y tu meta se interponen bosques, que lo que parece claro en el mapa es difícil en la vida real. Por ello, intenta todos los caminos, todas las sendas, hasta que por fin un día te encuentres frente a la cima que pretendes alcanzar.
3. Aprende de quien ya caminó por allí: por más que te consideres único, siempre habrá alguien que tuvo el mismo sueño antes que tú, y dejó marcas que te pueden facilitar el recorrido; lugares donde colocar la cuerda, picadas, ramas quebradas para facilitar la marcha. La caminata es tuya; la responsabilidad, también, pero no olvides que la experiencia ajena ayuda mucho.
4. Los peligros, vistos de cerca, se pueden controlar: cuando empieces a subir la montaña de tus sueños, presta atención a lo que te rodea. Hay hendiduras casi imperceptibles. Hay piedras tan pulidas por las tormentas que se vuelven resbaladizas como el hielo. Pero si sabes dónde pones el pie, te darás cuenta de los peligros y sabrás evitarlos.
5. El paisaje cambia, así que aprovéchalo: claro que hay que tener un objetivo en mente: llegar a lo alto. Pero a medida que se va subiendo, se pueden ver más cosas, y no cuesta nada detenerse de vez en cuando y disfrutar un poco del panorama de alrededor. A cada metro conquistado, puedes ver un poco más lejos; aprovecha eso para descubrir cosas de las que hasta ahora no te habías dado cuenta.
6. Respeta tu cuerpo: sólo consigue subir una montaña aquel que presta a su cuerpo la atención que merece. Tú tienes todo el tiempo que te da la vida, así que, al caminar, no te exijas más de lo que puedes dar. Si vas demasiado deprisa, te cansarás y abandonarás a la mitad. Si lo haces demasiado despacio, caerá la noche y estarás perdido. Aprovecha el paisaje, disfruta del agua fresca y de los frutos que la naturaleza generosamente te ofrece, pero sigue caminando.
7. Respeta tu alma: no te repitas todo el rato “voy a conseguirlo”. Tu alma ya lo sabe. Lo que ella necesita es usar la larga caminata para poder crecer, extenderse por el horizonte, alcanzar el cielo. De nada sirve una obsesión para la búsqueda de un objetivo y, además, termina por echar a perder el placer de la escalada. Pero atención: tampoco te repitas “es más difícil de lo que pensaba”, pues eso te hará perder la fuerza interior.
8. Prepárate para caminar un kilómetro más: el recorrido hasta la cima de la montaña es siempre mayor de lo que pensabas. No te engañes, ha de llegar el momento en que aquello que parecía cercano está aún muy lejos. Pero como estás dispuesto a llegar hasta allí, eso no ha de ser un problema.
9. Alégrate cuando llegues a la cumbre: llora, bate palmas, grita a los cuatro vientos que lo has conseguido, deja que el viento allá en lo alto (porque allá en la cima siempre hace viento) purifique tu mente, refresca tus pies sudados y cansados, abre los ojos, limpia el polvo de tu corazón. Piensa que lo que antes era apenas un sueño, una visión lejana, es ahora parte de tu vida. Lo conseguiste.
10. Haz una promesa: aprovecha que has descubierto una fuerza que ni siquiera conocías, y dite a ti mismo que a partir de ahora, y durante el resto de tus días, la vas a utilizar. Y, si es posible, promete también descubrir otra montaña, y parte en una nueva aventura.
11. Cuenta tu historia: sí, cuenta tu historia. Ofrece tu ejemplo. Di a todos que es posible, y así otras personas sentirán el valor para enfrentarse a sus propias montañas.
Paulo Coelho

El Mulhacén, Techo de Granada.

11 - 10 – 2009
El Mulhacén; Techo de Granada
Ubicación: Sierra Nevada (Sistema Penibético)
Altitud: 3482Mtro.
Desnivel: 1300Mtro.
Duración: 7 ½ hora subida y 4 ½ hora bajada
Dificultad: Alta a Muy Alta
Fecha: 11-10-2009

Sierra Nevada se levantan sobre la ciudad de Granada resaltando la belleza de la antigua ciudad nazarí. Las cimas del Veleta, La Alcazaba y el Mulhacén, tan visibles y cercanas desde el barrio del Albaicín, invitan a ser conquistadas a aquellos que quieran aventurarse en el territorio de la alta montaña andaluza.

El Mulhacén, con 3.482 metros, es la montaña más alta de la Península Ibérica, el corazón de Sierra Nevada, elevándose por encima de otras cumbres pirenaicas de renombre y haciendo de Sierra Nevada la segunda cadena montañosa más alta de Europa Occidental después de los Alpes. El ‘techo’ de la España continental no está solo.

La Alcazaba, el Pico Veleta, el Picón de Jeréz, el Cerro de los Machos… dos docenas de picos y cimas forman un cordal montañoso de ‘Tresmiles’ que, de Este a Oeste, corre paralelo al Mar Mediterráneo.

Salimos de Capileira, recorremos los 11 kilómetros que separan dicho pueblo de la barrera de control cuentan con la mitad del trayecto sin asfaltar. Este tramo parte de Capileira por la misma carretera de acceso y, tras varias curvas muy cerradas, se convierte en pista de tierra que sigue subiendo en zigzag para atravesar un pinar y alcanzar una explanada en la que se encuentra una caseta y la barrera desde la que iniciamos la ruta a pie.

Tras pasar la barrera, la pista continúa un buen trecho bajo el pinar, para asomarse después al barranco del Poqueira con el Veleta como telón de fondo, justo antes de buscar la ladera oriental del morrón de Prado Llano, donde los piornales y retamales dominan el paisaje allí donde las rocas desnudas no imponen sus designios. A un par de kilómetros (8,8 desde la barrera) a la derecha de la pista y en la cota de los 2.700 metros, se encuentra el denominado mirador de Trevélez, una explanada sobre un tajo vertical desde donde se domina a la perfección el barranco del río Trevélez, con el pueblo del mismo nombre destacando a pesar de su nimiedad en la lejanía por las formas geométricas superpuestas de sus blancas edificaciones.

Allí hacemos nuestro primer descanso para reponer fuerzas. A pesar de todo el camino que seguimos fue muy bonito, un arroyo nos hacía compañía, su agua cristalina y fría, su movimiento suave me hizo olvidar la fatiga del camino recorrido.

Seguimos nuestro camino cuando nos adelantan unos ciclistas, que se dirigen al refugio, y al fin llegamos al cartel que a la izquierda baja al refugio del Poqueira y al fondo al Mulhacén.

Seguimos con dirección a la laguna de la Caldera, el camino se nos hace largo, pero la compañía es inmejorable y se nos pasa el tiempo volando entre risas y charlas, el tiempo empieza a nublarse, las nubes oscuras empiezan a poblar la cima y nos rodean.

Tras horas de caminata y por fin a los pies del pico, el espacio que ofrece la laguna es idóneo para descansar y apreciar una vez más que nos encontramos en un lugar excepcional.

Hemos empleado unas seis horas de camino, la temperatura desciende notablemente ya que la dichosa nube por fin nos ha encontrado y nos rodea así que necesitamos echar mano de las sudaderas.

Iniciamos la subida, estamos hablando de ascender 400 metros en el breve espacio de 1 kilómetro, es decir, salvar un desnivel del 40 %. El piso no es muy malo aunque después de tantos millones de inviernos, de tanta agua, nieve y hielo, todas las pizarras están partidas y en muchas ocasiones al apoyar el pie, éste baja unos centímetros.

Cada diez minutos estamos parando hay que descansar, porque estamos acusando, no sé si el esfuerzo o la altitud, o las más de seis horas que llevamos, lo cierto y verdadero es que nos encontramos a pocos metros de la cumbre.

No se oye absolutamente nada.

La tarde está gris y las nubes bajas (muy relativo eso de decir que una nube a 3.400 metros de altitud está baja) se convierten en nieblas.

Por fin la cima del Mulhacén. Ha merecido la pena, había quien describía lo sublime como un sentimiento ambiguo, en el que se combina el respeto hacia aquello a lo que tememos y la conciencia de que podemos enfrentarnos a ello.

La nube nos rodea completamente y hay tramos en los que a un metro no se ve nada, una pena por no poder contemplar el paisaje. Otra prueba superada, el techo de la península a nuestros pies, dejamos nuestra huella.

Vive tu vida como si subieras una montaña. De vez en cuando mira la cumbre, pero más importante es admirar las cosas bellas del camino.

Sube despacio, firme, disfruta de cada momento. Las vistas desde la cima serán el regalo perfecto tras el viaje.

Comenzamos el descenso.

Cogemos por el camino hacia el descenso pero con la niebla no se ve apenas nada, con lo cual hace que nos salgamos y empezamos el descenso por donde solo las cabras se atreven a bajar, la nube cada vez más oscura amenaza con dejarnos caer una nevada, pero poco a poco vamos reduciendo metros, con dificultad y entre las piedras sueltas dejamos atrás la cima y las oscuras nubes...
Por fin las nubes se quedan atrás y abajo se acumula la niebla.
Seguimos por el sendero, después de pasar por el mirador de Trevélez hacemos un descansito para reponer fuerzas, ya casi está oscureciendo y aun nos queda un largo trecho por recorrer, el cansancio se nota en el cuerpo.
A veces podemos pasarnos años sin vivir en absoluto, y de pronto toda nuestra vida se concentra en un solo instante. Eso es lo importante, saber saborear ese pequeño instante que hace sentirte vivo.

Peñon de Ifach

6-09-2009

El “Peñón de Ifach” en Calpe, símbolo de la Costa Blanca, se alza en el mar como roca calcárea de unos 50.000 m2 a 332 m. de altura y un kilómetro de longitud. Unido a tierra por un estrecho istmo, es producto de un deslizamiento de la cercana “Sierra de Oltà” constituyendo uno de los accidentes geográficos de mayor singularidad y belleza no sólo de la Comunidad Valenciana sino de todo el litoral mediterráneo.


A ambos lados de Ifach se abren playas de fina arena y aguas transparentes: la de “Levante” o “La Fossa” hacia el Norte, las de “Cantal Roig” y “Arenal-Bol” hacia el Sur que, con el “Morro de Toix”, da forma a la bahía de Calpe.

Después de dejar el vehículo en el aparcamiento, estamos dispuestos a comenzer con nuestras propias aventuras, comenzamos por este peñón, que no es una ruta muy dura, pero tenemos que empezar por algo sencillo, así que comenzamos nuestro ascenso por el sendero que llega hasta el mirador de levante.

En este tramo litoral, los romanos crearon una colonia dedicada a la elaboración y comercio de salazones y pescado. Siglos después, los árabes transformarían el lugar en un espacio placentero para tomar baños de agua salada mediante la construcción de un complejo sistema de piscinas artificiales. El Peñón pertenece a una formación rocosa que unía, la Península ibérica con las Baleares durante el remoto tiempo del Mioceno. Posteriormente quedó separado por el relleno natural de las aguas del Mediterráneo.


Nosotros seguimos nuestro ascenso entre vegetación y montaña antes de cruzar el túnel, una paradita para contemplar las primeras panorámicas. Empleamos una hora en subir por la senda marcada hasta la cota más alta, observando las diferentes especies vegetales que pueblan las ocas (más de 300 variedades) y las evoluciones en el aire de las numerosas golondrinas que anidan en sus recovecos. La subida no ofrece especial dificultad y, en cualquier caso, la belleza de las vistas compensa el cansancio.

Subimos con trabajo pero recordando nuestro anterior viaje se nos pasa el tiempo rápido, solo nuestras risas se oyen en lo alto de aquella montaña, y nuestro grito de ¡FALTA MUCHO! ¡ME ABURRO!

Entre sudor, cansancio, piedras, llegamos a la cima, nuestra primera cima. Por fin!!

No es más quién más alto llega, sino aquel que influenciado por la belleza que le envuelve, más intensamente siente.
(Maurice Herzog)

Puig Campana


18 - 10 - 2009
Finestrat es el municipio turístico de la Comunidad Valenciana que presenta contrastes geográficos más acentuados. Este pequeño pueblo de la comarca alicantina de la Marina Baixa tiene en la Cala su propia fachada mediterránea y, dominando el término municipal, la colosal mole del Puig Campana, la montaña mágica, cuya cumbre se encuentra a 1.410 metros sobre el nivel del mar, lo que la sitúa como la segunda cima más elevada de toda la provincia de Alicante, tan sólo superada por Aitana.

Nuevamente este pequeño grupo de amigos se encuentra para lograr otro de sus retos, el Puig Campana. Comenzamos nuestro ascenso por el camino marcado, a ve si esta vez por fin hacemos una ruta sin perdernos, y sin la nube que sigue a nuestra amiga a todas partes. En la ascensión al Puig Campana podríamos diferenciar tres zonas. Ahora afrontamos la primera de ellas. Se trata de una senda que discurre entre pinos, y que supera una redondeada loma por su flanco izquierdo. Es una senda bellamente decorada por el brezo en flor en esta época.
Nuevamente solo se escuchan nuestras risas en el silencio de los arboles.
Todo parece ir bien, hasta que llegamos a la pedrera de la cara sur del Puig, pero nosotros seguimos el caminando hacia la cima entre risas y resbalones por esas piedras sueltas. Que te hacen retroceder un par de metros de vez en cuando.
Si el primer tramo ha sido sencillo, en la Pedrera la cosa cambia. Esto ya son palabras mayores. En apenas un kilómetro habremos de superar 500 metros de desnivel. El consejo es que tratéis de evitar las piedras sueltas del centro de la torrentera... uf.. cuesta pero lo conseguiremos.
Nos encontramos frente a las más grandes paredes de toda nuestra quebrada orografía y el mayor desnivel de base para alcanzar el punto culminante de una cumbre de 1.410 metros, a tan sólo 8 kilómetros en línea recta desde su vértice hasta el mar, sin que ningún relieve se interponga ante su descollante silueta litoral. Finalmente superamos este tramo y alcanzamos el Bancal del Moro, collado entre las dos cumbres del Puig.
El Puig Campana es la culminación de la accidentada topografía alicantina....es por excelencia la montaña de las montañas meridionales...
Pero aquí está la dichosa nube, ya encima de nosotros, oscureciendo el entorno y dejando caer esas gotas que dentro de nada será una lluvia intensa.
Llegamos por fin a la cima, otro reto conseguido... ¡viva! Dejamos nuestra huella en su lugar y a contemplar el paisaje que es de lo más bonito.
Siempre existe una razón, un obstáculo a vencer y senda que recorrer, perseguir una ilusión.
Un desafío exigente, una meta a conseguir, un cariño que sentir, un obstinado oponente. Un reto para aceptar, una idea que seguir, un desliz para vivir una dama para amar. Es esencia de existir, el trajinar permanente, actuar el cuerpo, la mente y hasta el final, insistir.
La cima no significa nada, la pared todo.

Túnez

5-Mayo-2009
Túnez (en árabe: تونس, Tūnis‎) es la capital de la República de Túnez ininterrumpidamente desde que los almohades le dieran ese título en 1159 y la dinastía de los háfsidas confirmase su estatus en 1228. También es la capital de la gobernación homónima desde su creación, en 1956. Es el centro de las actividades industriales, comerciales, culturales, políticas y administrativas del país. Limita al norte con el mar Mediterráneo, al sur con Libia y Argelia, al este con el mar Merditerráneo y Libia, y al oeste con Argelia. La mitad septentrional del país está ocupada por una serie de cadenas montañosas dispuestas en sentido suroeste - noreste, que suponen la prolongación del Atlas telliano argelino y alcanzan su punto culminante en el Yebel Chambi, de 1544 mts. En el centro y sur se extiende la estepa semidesértica.
El río más importante es el Medjerda. Entre los lagos cabe citar el Djerid y el Bizerta.

En el norte el clima es de tipo mediterráneo, con precipitaciones cercanas a los 1000 mm anuales. El resto, que supone la mayor parte del país, cuenta con un clima semiárido o árido, con precipitaciones que no llegan a los 100 mm anuales... Despues de saber todo esto, pues nos decidimos a conocer el País.
Ruta de Oasis y Jamines con ¡Iberojet!
Todo comenzó un 4 de mayo de 2009, era un día como cualquier otro, aunque los nervios del viaje no se hacían notar aun, un día ajetreado, el camino hacia el aeropuerto, entregar las maletas, sacar el billete, todo lo normal de un viaje, después de unas horitas perdidas, por fin en el aire, después de unas horas de vuelo, ya se divisa Túnez, nuestro destino…
La llegada como todas, la recogida de maletas, la búsqueda del que será nuestro guía en el recorrido, y al autobús para que nos lleve al hotel. etc..
Ya es de noche y aun estamos en el autobús camino del hotel, el cansancio se hace notar en nuestros cuerpos, ganas de comer algo y descansar para al día siguiente comenzar nuestra aventura en este país.

Por fin la llegada al hotel después del cansancio de todo el día de acá para allá, ahora una cena y a dormir. Nos preguntamos cuantos iríamos en la ruta seleccionada, bueno, allí en la cena nos encontraríamos, pero la sorpresa al ver solo a una pareja, nos miramos y sin más comenzó nuestra aventura.
Entre risas y charlas se nos pasaron las horas, ya por fin a dormir, que mañana hay que madrugar para empezar la ruta.
Tempranito al restaurante para el desayuno, pero la sorpresa al ver que aun está cerrado y un chico en el sofá dormido, pobrecillo será el vigilante, el guarda nocturno, ¡no! ¡Sorpresa! es el camarero que duerme hay para estar más cerca del trabajo… Bueno a lo nuestro… A desayunar, no sé el por qué pero estoy impaciente de ver a nuestros amigos de la noche anterior, Ya llegan, ¡Bien!! A desayunar, en el desayuno solo nosotros, así que nos preguntamos, ¿Cuántos iremos de ruta? ¿solo nosotros cuatros? Ya llega el guía a recogernos y nos lleva al autobús, allí por fin conocemos a los demás, en total 21 más el guía y el conductor, comenzamos;

Primer contacto con el país; Dougga
Dougga es un conjunto impresionante de ruinas romanas ya llegamos a Dougga y nos sorprende la climatología. Hace frío de verdad y mucho aire. Y nosotros que vamos de verano, como es normal en un país donde se supone que debe hacer calor, uno de nosotros va en pantalones cortos. (Y no tiene frio, o el dice que no) El sol pega de justicia pero el aire es más fuerte y nos da un repelús…. O sea, que nos helamos jajaja Vamos visitando las ruinas. En primer lugar, el teatro. Ahí van un par de fotos. Seguimos avanzando por las ruinas con prisa. Sólo tenemos una hora para verlo todo. Y en una hora no hay tiempo de ver tanta maravilla. El suelo está repleto de restos desordenados: capiteles, estelas... Una pena no tener más tiempo.Bajamos hacia las termas atravesando ruinas y llegamos hasta la parte cómica de las ruinas. Quedan en pie unas letrinas donde no podemos resistirnos a hacer la foto del guiri... ya sacadas las fotos a las ruinas, animalitos sueltos y a nosotros pasando frío, directos al buss.
Seguimos con nuestro recorrido, muchas cosas en poco tiempo, así que a toda prisa de un lugar a otro. Aun nos queda el Museo del Bardo, Cartago, El Djem, Sibi Bou Said, Nefta
Nuevamente al autobús y a coger más carretera, que aun nos queda bastante hasta Cartago, y todo para ver cuatro piedras que aun logrado seguir en pie.
Lo demás, tendremos que imaginárnoslo. Allí nos suelta el guía y a visitarlo por nuestra cuenta, pero en compañía de nuestros amigos la visita se vuelve de lo más interesante, entre risas, carcajadas y algún que otro punto nos lo pasamos genial. Y ahora rumbo a Sibi bou said.

Sibi Bou Said

video
Un pueblo pequeñito pero con un encanto que enamora a primera vista, su gente sus calles sus puestos, con esos tonos de azul cielo en todas sus fachadas, sus rejas… Todo es especial allí, un mundo diferente a lo que solemos ver, mientras todos iban de tienda en tienda, nosotros nos relajamos tomando un buen té en compañía del chofer del autobús un chico simpático, agradable y muy agradecido.
y allí, allí es donde comenzó el perseguimiento de la nube, que se fijo en nuestra amiga y desde ese día no se le despega, vaya donde vaya, la nube va detrás...

Bueno después de un descansito rumbo al oasis de montaña, un lugar único. Donde la imaginación te hace regresar al pasado, te hace soñar con una época en la que estaba en pleno apogeo, donde los dromedarios poblaron aquellas montañas y sus habitantes vivieron entre montañas y arena.

Atravesando una garganta el calor se va pasando entre las sombras de las palmeras y el frescor de sus manantiales, luego la subida hacia la ladera de una colina. Desde arriba se puede ver un puesto militar en la frontera con Argelia y vemos el oasis, desde arriba es mucho más bonito al fondo se ve Chebika. y el pueblo abandonado.

Luego a los depósitos de agua construidos por Aghlabíes, aun nos queda el mausoleo del barbero y a la Mezquita, y rumbo a Nefta para contemplar el oasis de Chebika, Tamerza y El Djem.
Y lo mejor de todo, ja ja ja cuando nos llevaron a ver como fabrican las alfombras, que nos dieron la charla para vendernos el pescao y a nuestra amiga le zamparon una de gemelos, que aun no los a recibido, al igual es para el nuevo año ja ja ja.

Después de recogernos en vehículos todo terreno, adaptados para 9 personas, en el que nos metieron como sardinas en lata, nos hacen un recorrido de saltos, botes y carreras a toda leche que nos deja los huesos algo molidos, por fin nos dirigimos hacia pleno desierto, para ver el escenario donde se rodo la guerra de las galaxias.

Después de un día de calor, nos llevan por un recorrido en calesa hacia el palmeral, donde los millones de mosquitos se alimenta de nuestra roja y dulce sangre, entre picotazos, líquidos raros que nos hacen tomar y palmicho que nos hacen fumar, nos explican el apareamiento de las palmeras, luego recorrido turístico por la ciudad, y a descansar. Continuamos la ruta y atravesamos Chott El Djerid. Esta zona se convierte en un lago salado durante la época de las lluvias. Después se va secando y los charcos que quedan toman coloraciones distintas dependiendo del contenido de sales. También podemos ver espejismos con facilidad. Pero yo solo veo a nuestros amigos como disfrutan sacando fotos del lugar.

Seguimos ruta hasta Douz, la llamada puerta del desierto. Aquí el paisaje está compuesto por manadas de dromedarios y cercas que hacen con las hojas de las palmeras para evitar el avance del desierto. .
Nos disfrazamos para dar un paseo en dromedario por el desierto. El paseo también es optativo, pero no podéis dejar de hacerlo.

Y por la noche a la cena bereber en la que nuestra amiga se dibujo con jena un tatuaje. Después un espectáculo de danza de vientre (cutre, a lo tablao flamenco para guiris). Y luego un bailecito en donde si me descuido me dejan como llegue al mundo.
Luego un rato fuera para observar los millones de estrella y al hotel, que mañana nos espera otra paliza.

Este día es de autobús. Pero nosotros no lo notamos, entre risas, chistes, anécdotas, vamos pasando los kilómetros y las largas horas se nos hacen minutos, nada mejor que una buena compañía para estos momentos. y es que el regalo de la felicidad pertenece a quienes lo sacan de su envoltorio, y nosotros lo desenvolvimos completamente.

Para los demas, la paliza que tienen en el cuerpo combinada con los largos kilómetros hacen que lo pasen dando cabezazos. Salvo en las paradas técnicas, el autobús va dormido. Para llegar a Djerba cruzamos en un trasbordador. Mientras esperamos, nos ofrecen de todo. Incluso hasta camaleones vivos...Ya en la otra orilla, nos llevan a ver un taller de alfarería, que es lo más típico de la isla.
Pero lo mejor si vais, es que podréis compra suegras en jauladas, nosotros tuvimos la mala suerte que se les avían terminado.. Pero nos dijeron que no la podrían tener para la semana siguiente ja ja ja ja.
Regresamos al autobús para seguir con nuestro recorrido y una vez allí, nos ponemos a recordar lo vivido, todo sea por estar junto a nuestros amigos, nos volvimos inseparables, y es que la única manera de multiplicar la felicidad es compartirla.


Aún hoy las risas aun resuenan en mis oídos.
Ya nuestro viaje se acerca al final y cada vez la nostalgia se apodera de nosotros, tendremos que separarnos de nuestros amigo y no sabemos cuándo volveremos a vernos, pero en nuestro recuerdo quedara esas horas jugando a las cartas en el autobús, esa risas con cada chiste, cada anécdota. Una parada ante esta prisa que me domina...
Quiero su voz que me diga algo que nunca haya escuchado... Todo quedara en el recuerdo, unos días inolvidables que jamás podemos olvidar. y es que miles de personas pasan por la vida, pero sólo unas pocas se quedan en la mente o mejor aún… en el corazón.
Estamos en este mundo por y para algo, nada es casual, sino causalidad. Todo lo que se hace ya estaba escrito.

Lo que tenemos que hacer para que nuestro paso por la vida no sea sólo un nombre o un número de identidad, es tratar de ser una persona que se recuerde, dejar una enseñanza, que se nos recuerde por las buenas obras hemos hecho, por la ayuda desinteresada a nuestros semejantes…